Hipodromo de Palermo
Mis Viajes

Una tarde en el Hipódromo de Palermo

Por una cabeza de un noble potrillo que justo en la raya afloja al llegar, y que al regresar parece decir: No olvidés, hermano, vos sabés, no hay que jugar.…” (Tango Por una Cabeza – Música: Carlos Gardel. Letra: Alfredo Lepera)

En el Hipódromo de Palermo no solo hay caballos y carreras, también hay pasiones y desengaños, glamour y belleza, pero al día de hoy se ha transformado en un lugar que tiene espacio para todo el mundo. Aquellos apasionados de los pingos y otros que solo se divierten apostando a alguna fija, como se le dice en el el mundo del Turf a esos pronósticos “seguros” para una carrera específica. Curiosos, apostadores ocasionales, señoras y señores que solo quieren pasar una tarde tomando el té, familias amantes del deporte hípico, todo eso se puede encontrar en Palermo en una tarde cualquiera.

Buscando una experiencia nueva en la tierra de Leguizamo

Buscando que hacer en Buenos Aires, quería salir de los tradicionales paseos turísticos como visitar Puerto Madero, La Manzana de las Luces, el Cabildo, San Telmo o La Boca. Quería vivir una experiencia nueva que me moviera, que me llevara a un mundo distinto, desconocido, donde me sintiera extraña, perdida, como si se tratara de visitar otro país. Y lo logré, me sumergí en un mundo distinto e irreconocible que me sorprendió gratamente, entre potrillos y potrancas, olor a cuero y aire de campo, entre mucho verde y gritos apasionados de adrenalina pura.

hipodromo Palermo

Allá por finales del Siglo XIX la inauguración del Hipódromo de Palermo dicen había paralizado a la Ciudad de Buenos Aires y los tranvías no alcanzaban para trasladar a toda la multitud que no quería perderse esa carrera inaugural en la que “Resbaloso” se iba a coronar triunfador. A los pocos años de aquella carrera inaugural, con un Hipódromo mucho más modesto con tribuna de madera y tinglado de zinc, el Jockey Club pasó a administrarlo y fue entonces donde comenzaron a proliferar los señores de galera y las señoras de vestidos largos, paraguas y guantes de seda.

Eso es lo que esperaba encontrarme esa tarde en el Hipódromo de Palermo, un ambiente elitista y señorial donde sería un bicho extraño.

Entre Potrillos y Potrancas

Ingresando por la calle Dorrego y esquina Av del Libertador se encuentra el acceso Tribuna Paddock. Franqueada por portones de hierro forjado ni bien uno cruza esas puertas se siente en un ambiente distinto. En la puerta un hombre vende las revistas de los programas oficiales de la carreras del día y otra que sospecho contiene “las fijas” y alguna información adicional de los caballos que correran ese día. Los árboles proveen una sombra más que agradable que se agradece en los calurosos días de Febrero en Buenos Aires. Todo tiene un aspecto de estancia mezclado con Palacio Francés.

Hipodromo de Palermo

A pocos metros de la entrada están unas caballerizas y un espacio que podría describir como una mini pista donde se varean los caballos previo a la carrera que sigue para que los apostadores puedan apreciarlos antes de hacer sus apuestas. Un poco más adelante se puede apreciar la inmensa pista de arena donde todo sucede.

Las tribunas, los palcos privados del sector de socios y propietarios, el espacio interior y las confiterías, las cabinas de apuestas y los hombres con cara de preocupación que van de acá para allá con la revista de pronósticos siempre en la mano, o con el celular pegado a la oreja intercambiando información con otros “burreros” como se le dice en la jerga. Todo ese ambiente me pareció maravilloso, nuevo, desconocido y fascinante. Al mismo tiempo, en esas Tribunas estaban los más despreocupados: familias tomando mate, chicos corriendo y amigas charlando mientras los hombres apostaban.

No olvides hermano, vos sabes no hay que jugar

Enseguida me invadió la adrenalina del ambiente y me sumergí de lleno en el mundo del Turf. Quería hacer mi primera apuesta pero no entendía muy bien cómo funcionaba todo. Por suerte en la página web del Hipódromo de Palermo existe información variada (el programa oficial, resultados, el sistema de apuestas, y un instructivo para las novatas como yo).

Así que después de haber visto a mi caballo favorito mientras lo paseaban previo a la carrera, me dirigí apresurada a la boletería y como todo un experta le dije al cajero: «50 pesos al 7 a Ganador!». Porsupuesto que el cajero se dió cuenta con solo alzar la mirada que era una novata, pulsó los números en la computadora y me emitió el ticket. No me importaba, me sentía ansiosa como un chico que conoce algo por primera vez.

Hipodromo de Palermo

A pocos minutos de que arranque la carrera la gente empieza a agolparse en las tribunas o cerca de la pista, los apostadores de último momento corren a la boletería y empieza a generarse ese clima de expectativa que mantiene a todos alerta. La voz de los parlantes anuncia que la carrera está por comenzar y por la pantalla gigante se ve como los caballos se encajan en la gatera.

Y…laaaaargaron !

El corazón empieza a palpitar al mismo ritmo del galope de los caballos y va creciendo a medida que se acercan a la meta. Faltando pocos metros para el disco la gente empieza a pararse para ver mejor a su caballo favorito. Se escuchan los gritos de “vamos fulanito nomás!”. La gente grita y anima a su jockey y la tensión llega a su punto máximo. La voz de los altavoces le pone más emoción al momento: El número 8 aventaja por afuera, le siguen el 6 y dos cuerpos más atrás cierra el número 3…”. Y todo termina en unos escasos segundos.

Hay abrazos de festejo para los ganadores, comentarios varios, críticas y decepciones  para los perdedores y luego de unos minutos todo el ciclo vuelve a comenzar.

Hipodromo de Palermo

Mi caballo llegó en un decepcionante 5to lugar y la adrenalina desapareció como el humo tan pronto los competidores cruzaron el disco. Pero el ritmo del corazón tardó en bajar, hasta que me senté a tomar un rico café y sacar unas cuantas fotos.

Me fui por donde vine, sin gloria ni premios pero feliz de haber vivido una experiencia distinta en una tarde diferente.

NO TE PIERDAS MIS TIPS DE VIAJES
QUIERES RECIBIRLOS EN TU CORREO?

Únete a nuestra comunidad de viajeros. Ya somos un montón!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

NO TE PIERDAS MIS TIPS DE VIAJES
QUIERES RECIBIRLOS EN TU CORREO?

Únete a nuestra comunidad de viajeros. Ya somos un montón!